miércoles, 7 de enero de 2009

Nacer


Naci con la primera revuelta insumisa, inquieta, desgreñada; me construí a mi misma, desnuda, bella, irreverente.

Desde mis huesos inermes partió la primera blasfemia hacia el creador...

Me negué a ser sometida, dirigida, apadrinada.

Me transformé en apóstata, fui acusada de mi irreligión.

Fui condenada pero mis alas eran de fenix y en raudo abandoné las hogueras y atravesé los océanos...

Vi yugos por donde quiera, calambres y hambre, parlamentos y lamentos, aprendi la desesperación.

Cavé con las uñas una trinchera de sueños y me embriagué con esa pesadilla de niños locos, poetas, naufragos, allá en España del 36...

Miré a la izquierda, mire a la derecha y vi rostros sucios ocultostras limpios uniformes vertiendo la sangre de los pueblos en nombre de la justicia, la dialéctica y otras empalagosas quintaesencias...

Y tomé la rabia y la afilé

Y lancé truenos contra los tronos, enemiga de los gobiernos, enemiga de las patrias, enemiga del dolor.

Abrazo al mundo, vivo y no ruego, amo y resisto sus tiranias...

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